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Poesía sin orden ni concierto
El ángel
Al amanecer,
cuando la dureza del día es aún extraña,
vuelvo a encontrarte en la precisa línea
desde la que la noche retrocede.
Reconozco tu oscura transparencia,
tu rostro no visible,
el ala o filo con el que he luchado.
Estás o vuelves o reapareces
en el extremo límite, señor
de lo indistinto.
No separes
la sombra de la luz que ella ha engendrado.

José Ángel Valente (1929-1630)
Publicado en ‘Material Memoria’, Alianza
Editorial,, Madrid 1992 |