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Poesía sin orden ni concierto
Himnos a la noche (II)
¿Ha de volver siempre la mañana? ¿No tendrá nunca fin el poder de la
tierra? Siniestra agitación devora el vuelo celestial de la noche que se
acerca. ¿No va a arder para siempre la ofrenda secreta del amor? Los
días de la luz están contados; pero fuera del tiempo y del espacio está
el imperio de la noche. El sueño dura eternamente. Sagrado sueño — no
escatimes la felicidad a los que en esta jornada terrena se consagran a
la noche. Sólo los insensatos te ignoran y no conocen otro sueño que el
de la sombra que tú, compasiva, arrojas sobre nosotros en el crepúsculo
de la noche verdadera. Ellos no te sienten en el dorado mosto de las
uvas — ni en el aceite milagroso del almendro, ni en la parda savia de
la amapola. No saben que eres tú la que envuelve los pechos de la tierna
muchacha y convierte su regazo en un edén — no sospechan siquiera que
tú, desde antiguas historias, sales a nuestro encuentro abriéndonos las
puertas del cielo, trayendo la llave de las moradas de los
bienaventurados, silenciosa mensajera de infinitos misterios.

Novalis

Novalis (1772-1801)
Traducción de Rodolfo Hässler
Publicado en ‘Poesías completas’. DVD Ediciones, Barcelona 2000
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