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ANTOLOGÍA ANTOJADIZA



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Poesía sin orden ni concierto

 

 

 

 

 

Madre
 


¿Has visto alguna vez a tu vieja madre
en el momento en que te hace la cama,
extiende, estira, remete y acaricia la sábana,
para que no quede ni una sola molesta arruga?
Su respiración, el gesto de sus manos y sus palmas
son tan amorosas
que en el pasado sigue apagando el incendio de Persépolis
y en el presente aplacan ya alguna tempestad futura
en el mar de China o en otro hasta hoy desconocido...


 

 

Resurrección
 


¿Que después de esta vida tengamos que despertarnos un día aquí
al estruendo terrible de trompetas y clarines?
Perdona, Dios, pero me consuelo
pensando que el principio de nuestra resurrección,
la de todos los difuntos,
la anunciará el simple canto de un gallo...


Entonces nos quedaremos aún tendidos un momento...
La primera en levantarse
será mamá... La oiremos
encender silenciosamente el fuego,
poner silenciosamente el agua sobre el fogón
y coger con sigilo del armario el molinillo de café.
Estaremos de nuevo en casa.


 

 

 

Pero
 


El dios de la risa y los cantos hace ya tiempo
que cerró tras de sí la eternidad.
Desde entonces sólo de vez en cuando
resuena en nosotros un recuerdo agonizante.
Pero desde entonces el dolor es lo único
que no alcanza nunca la dimensión humana,
es siempre mayor que el hombre
y, sin embargo, tiene que caberle en el corazón.
 

 

 

 

 

 

 

 

Vladimír Holan (1905 - 1980)
 

Versión de Clara Janés
Publicado en 'Antología', Plaza y Janés,

Barcelona 1983

 

 

 

 

 

[17] ANTOLOGÍA ANTOJADIZA

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