Hojas vueltas
La hiedra era preciosa: el cristo del tronco fue visto desde atrás porque por delante las hojas mostraban su faz opaca y de tonalidad suave; en tanto a contraluz, por su extrema delgadez, se transformaron en luminosa vidriera.
Así el otoño tuvo sus cristales, en los que florecían los colores del año.