SSMM y los frutos de la acción
Vimos a la paloma en el segundo carril de la calzada aventurarse más allá, cojeando y con el ala rota. Los seis carriles por delante hasta llegar a la acera opuesta constituían en nuestra imaginación un mundo inabarcable de amenazas.
Detuvimos pues el coche y descendiendo, la acogimos cuidadosamente entre las manos y acariciamos su cabeza hasta que se calmó, mientras la llevábamos al otro lado para dejarla ir sobre la hierba del parque; tras regresar al coche y momentos después de iniciar la marcha, nos dio tiempo a divisar a un gato que, al acecho y sigiloso, se le acercaba.
Aquel día de Reyes portaba el rostro doble del Necesitado.