Precisión suiza

Me escribe AA:

El zapatero de mi barrio es un curioso personaje de Ourense que tiene morriña de Suiza, donde vivió algún tiempo como emigrante. Todo un manitas trabajando: esté como esté el zapato, bota o botín, te lo devolverá como nuevo.

Hace dos días le dejé una bota para arreglar. Cuando se la entregué me preguntó un número de teléfono, como hace siempre, y lo apuntó sobre una pegatina en la zona del tacón. No pregunta nada más, ni el nombre ni ningún otro dato, solamente un número de teléfono.

Ayer fui a recogerla, y al reconocerme preguntó: «¿Vienes a por tu bota, verdad?». Y añadió: «Dime en qué acaba tu número de teléfono».

Dependiendo del número que respondas, se gira hacia la estantería y empieza a contar por la balda de abajo hasta llegar al lugar que coincide con el número que le has dado; y, eccolo qui, ahí está tu bota.

---