S/T

La susceptibilidad extrema se sumerge ávida en la memoria de la ley, cuyos reflejos cristalinos dibujan su esperanza. Pronto la memoria incrementa infinitamente las posibilidades de relación: los reflejos se distorsionan y descomponen, y el dibujo de la esperanza desaparece.

Las aguas cristalinas no devienen barro, hablamos siempre agua; pero las dimensiones de un océano así formado empujan sus mareas al ritmo del terror.

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