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Cuaderno en tránsito
Yo me acuso
He soñado que tienes todos los rostros.
He soñado un tiempo para que los rostros
desvelen su razón unitaria al entendimiento.
Me he entregado al amor, al impulso,
a la llamada, a la persecución; a la sujeción,
al ser una llama, una nada, un jarrón de memorias.
He amado con sueño profundo, y he soñado un tiempo
profundo, y la profundidad ha sido llama
y ha sido nada y jarrón de memorias.
Cuando las miro, tienen un sólo rostro.
Y cuando cierro los ojos, he soñado
que tienen todos los rostros. Te he soñado a ti,
la voz que me acompaña. Que para desdecirme
inventa confusiones, entalla y silabea.
Te he soñado a ti y he creído, profundamente,
en tus encarnaciones. Yo me acuso
de liviandad.
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