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Cuaderno Azul
Del sueño
Del sueño, clarear de ceniza
recogido en la luz como una lágrima;
por sus rasgos de irisación atonal,
por su insólita parvedad, como tesoro
ajeno a duración, cuyo hálito se aproxima
en un aparecer que desconoce.
Y ahora que es venida tu presencia,
tímida criatura, y por los brevísimos encajes
negros de tu blusa gris miran
las blancas playas, y aves marinas
sobrevuelan la ya antigua anunciación,
a lo lejos, vesperal, diviso
el alto verdor de improbables palmeras.
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