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Cuaderno Azul
La muerte destinada
Cantan fuerte los
grillos.
Visualizo el rostro de Picasso,
es un capitán, un pescador,
un joven de una antigua biografía
cuyo nombre no recuerdo.
El rostro va cambiando
a cada latido del corazón.
Te beso, y a cada beso digo:
yo te devuelvo la dulzura,
la salud, la belleza,
te guardo en tu siempre,
tu ser en ti.
Quede la muerte destinada a mediodía.
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