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Cuaderno Azul
La plegaria del paisaje
La ciudad aparece al
acercarte al cielo blanco,
de su intacta premura lisa una señal
se alza cada vez que un trazo, el agua,
todos los árboles a una, su sombra y movimiento,
acunan patios, tapias, rejas y órdenes de allí…
Desde el puente, rodeada de campos,
secreteada en manchas de color,
como espejismo de la pila de la fuente la miras
y líquenes de su piedra y sombra tornasolada
de su árbol, su orilla del camino, su aguador visitante...
Inmensa, donde no había
sino cielo —el blanco hería
la perspectiva— a lo lejos, la ciudad; blanco de mudez,
como en viento y pájaros, flores, hierbas manumisas —
componiendo la plegaria del paisaje.
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