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Cuaderno Azul
Eternidad
Perdón por esos prados
de verde enardecido
que amarillean apenas
mayo cumple sus votos
y en cuya lengua herida
bajo el sol de la tarde
yergue palabras átonas
la encina misteriosa;
perdón por esos puentes
que se dicen del agua
las preces desligadas
de un lado a otro del río
y a las nubes elevan
que silbos y ululares
abunden en los campos
y que la luz dominen;
perdón por esos cruces
del camino alejados
sólo para las hierbas
y su cantar a solas
que hacia la lid del fruto
y la pasión del fruto
extraviaran exánimes
delicias y temblores ―
unida a esta minucia
de dioses decaída,
por sigilosos cielos,
en mayo eternidad
se esparció cual vilano,
desprendida en el viento.
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