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Cuaderno Azul
Asir
Surge
—tú—
de la mano,
álzate de la pura transparencia.
Dibuja la muñeca
con suave y continuo trazo
que hacia los hombros refluya
y un cuerpo en la luz salve.
Que no pidan sus ojos
perdón por existir.
Que sus labios anuncien
sólo
que aguardabas el beso,
que lo hacías
aún cuando imaginaria no eras
en la noche
sino la sombra de un paso,
vértigo en fervoroso remolino.
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