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Cuaderno Azul
Definición de la espera
A Loly
Merecemos la conversación de los vencejos
que va y viene del cielo a la tapia encalada,
la persecución del zumbido acorazado
del escarabajo al transgredir su territorio,
la secreta estancia, descubierta de pronto,
de la araña ominosa, monstruo inocente,
el mosquito omnipresente y la lechuza
gritando por la noche con voz desconsolada,
los gatos que amanecen antes de acostarnos
y mallan por tan sólo un poco de leche,
las moscas que se duermen y sólo entonces
pobres —de sueño—, nos dan la paz,
el silencioso erizo paseando el cementerio
y el hocico dolorido del perrillo curioso,
los trinos amarillos de la alondra giróscopa,
las familiares perdices, la exhalación del zorro,
las liebres que hacen cruces por los campos
y los súbitos ruidos en las zanjas del camino;
y merecemos la higuera, joven y doble,
promesa de la sombra más verde y piadosa
y la parra impulsiva cuajada de racimos
y los pinos diminutos, recios y solitarios
y esa acacia frondosa de ocho metros
y apenas cuatro años, y ese ciprés altivo,
y el color del rosal, las petunias y las flores
del vivaz pensamiento que has sembrado
en jardineras de deshecho; y merecemos
ese aroma desnudo a mies recién segada,
ese cielo carente de término accesible
y ese rumor de río que todo se lo lleva,
aunque el agua se oculte bajo la tierra seca;
y si no merecemos la astucia, la suerte
ni el palacio, los viajes fabulosos, las grandes
esperanzas ni el éxito en la vida, no es
porque el hado nos desprecie, o nos ignoren
supuestos dioses ciegos que juegan al destino,
por haber leído a Horacio o por determinismo,
ni por no estar allí en el momento justo;
sino porque se ignora lo que no se ama,
con un dolor de fruto y pérdida constante,
se limpia lo que empaña y se cede el exceso
avisando ojos claros, ardientes y puntuales
para que el alma viva su mejor paraíso.
Y así este leve envase viene a tiempo
y presencia, apropiado y unánime
en el amado espacio que la visión enmarca,
desde el cual el sol dice sus lecciones de fuego
y la conciencia atiende aquello que merece.
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