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Cuaderno Azul
El cofre de los invictos
Rompen el paso los tambores,
rompen el humo de la ausencia;
cárcel sonora en que la luz fenece,
rompen también la sombra.
Y las palabras sienten
las manos a mar.
Mirad manos los frutos,
la agonía no es triste,
la agonía es —preciosa,
fruto de las miradas
en procesión cual cirios
que acaso el viento apague
antes que la saeta.
Rompen destino los tambores,
rompen súplica y réplica;
cárcel sonora en que la luz fenece,
rompen también la sombra.
Orihuela, Semana
Santa 2005
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