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Cuaderno Rojo
Diciembre
Desconcertadas tocan a muerto
las campanas de San Nicolás de Bari.
Desconcertadas tocan a duelo,
a frío y a vaho,
desnudando la plaza de tu paso,
del mío de mi nombre de tu nombre.
Desnudando la plaza,
desnudando el arco del invierno,
al instante imprevisible aullido
estalla en niebla
y anula sus misivas disgregadas —
oh hermano,
arrodilla tu palabra frente al duelo.
La muerte en su envoltura se aparece
porque es tiempo y lo sacaron
sujeto a la madera y con espada
perforaron su garganta
para trocar su hozar en fuente roja;
y el aire empujan tercas —quién
por quién— sin melodía
las campanas de San Nicolás
de Bari en Madrigal en pleno centro
de la ausencia
que camina
al lado de su ausencia,
entre reja y ladrillo,
vaho
y agonía,
por el trasunto vano,
sin cordel
y sin vuelta
de la mano tendida
sin verbo
y sin misterio.
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