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Cuaderno Rojo
Invocación
Letrarca, pintor de velos,
variando los azules,
no retirándote en la flor
de la flor de mi vida
ven,
cardinal, a ser el norte.
Trae los agrestes peces,
su platería oscura,
el aleteo pétreo
que hacen de este mar no visible
singladura
así,
sí,
sola cuerda vibrante.
Ciego el ojo en el ojo
y el labio por el labio desistido.
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