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CUADERNO VERDE
La novia
Preparar una superficie para que la bese el hombre,
que bese al niño porque su reflejo es tal,
cuya imagen se le parece tanto que le eclipsa
al niño de él en ella y a él del niño;
disimular el más mínimo defecto,
eliminar la más mínima impureza,
poner en arte el arreglo de las cosas, de la piel…
deshacerse en toda regla para arder, y brillar...
Más tarde, triunfante, llorar mientras él duerme.
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