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CUADERNO VERDE
Convalecencia
Convivir en secreto
con el nombre dormido de la puerta.
Velar su delirada
filiación al despedir al amigo.
Sostener el desmayo
de la angustia fingida en el espejo.
Redimirse del halo
que dio a luz su misiva ensimismada.
Dejar que pase el tiempo de largo
por el espacio ausente de la sílaba yo.
Morar esa mirada decidida
que distancia ninguna proveyera.
Acariciar el sueño
vislumbrado plegaria en otro sueño.
Volverse tras el soplo
de la fábula abierta y dar consigo.
Con la máxima audacia llorar
y desquitarse.
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