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CUADERNO VERDE
Memoria de la luz
o
La casa de Óscar
7 versiones a Óscar Alvariño
I
Verónica, asta, abrazo
de ansia antes que piedra,
de vuelo antes que pájaro,
de luz antes que habla.
II
Por arista fugada
caía la lluvia solar
dando soles levantes
— y la ciudad se entorna.
III
La luz casi excusándose,
un dédalo atraído
de fértiles lisuras
empuja desde el suelo
fingido por el vértigo
foliada arquitectura
y encarna en esa fuerza
ese yerro ese gesto
ese ascenso
esa vuelta
del aroma a sus sílabas.
IV
Y en la llanura exenta,
en visionarias hélices,
la herida agazapada
por súbita fractura
o macla lapidaria,
asila el entrecejo
lucífero y agreste
del ilusorio abismo
del inasible nuestro.
V
La fábrica y el óxido
el filo se aventuran;
voracidad acogen,
desgajado señuelo
astral;
inaudita
fricción que se arracima
o tensión lírica
cercan;
en constituir espacio
se desvive el consistir.
V I
También allí se prende
—donde para el más árido sendero
no había ojos aún—
el tiempo,
también allí revuelca,
uro
desprestigiado en existir,
los apacibles cielos nocturnos.
Bronce en llama florida
también allí, tras la tormenta,
—donde una disipada solidez
vuelve la mano trazo.
VII
También ella,
bestia alada: por trazo
de mano y árbol nacida
a residir en niño
y halar ciclos del sueño,
su revelación quiebra
la flor con que te ibas—
en forma de la herida
que la forma atraviesa,
memoria de la luz presa.
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