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CUADERNO VERDE
La voz en la oscuridad
La misma lluvia, la calle desierta.
Noches distintas como puños de aldaba.
Un lugar, si acaso, habitual.
Señalando el silencio aparece
—y vibra, mundo;
y sueño, vibra.
Todo es cerca de pronto.
Inocente eficacia por el aire
gobierna el ánimo y lo suspende,
y lo figura, nuevamente:
y tú, mi triste,
¿aún esperas la llegada del frío?
Torres más altas caerán
—por su propio peso, atraídas
a ese copo de nieve
candente en la bifurcación.
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