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CUADERNO VERDE
Moonlight
Para que sus ojos continuaran iluminando en la mañana
aquella misma noche
se apagó el recuerdo de su nombre.
Y con él la muerta
figura que apresaba, su lastimera urgencia,
su llamado mudable.
Resonaba sin fin extraña lengua.
Melena de agua pasiflórea. Caballo volador.
Pétalos translucientes a galope acariciaba.
Y de melancolía destejió sueños,
se insinuó la música—
mujer, abría un grave espacio
al son de la apariencia,
en su inercia solaz la voz hallaba
y consolaba el eco sus fatigas.
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