Antonio Mengs



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CUADERNO ÁMBAR

 

 

 

 

 

La casa del reloj

 


Por nada en particular
el día
se fijó en ella;
la anduvo rondando
sin darse cuenta:
la luz hería
su perspectiva.

Pasó el momento de jugar
a saber perder
el tiempo;
ya estaba dentro;
copió la llave,
llevó unas flores
y se puso a esperar

a que Ella terminara,
lentamente,
de llegar.



 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[4] CUADERNO ÁMBAR

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