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Los amigos la conocen por Luchy, nombre que porta en su dicción la alegre, lúdica y chispeante amabilidad que preside el estar. El original referido a la luz hace justicia al ser que a menudo disimula una discreta mirada, no denotativa y suavemente alerta, sobre espacios y situaciones. Los ojos de Lucía Rodríguez-Valdés dotan de una estricta fisicidad a palabras y gestos, a la hora de la tarde y al transcurso del ambiente, de modo que toda presencia se hace verdaderamente cuerpo a su lado.
No es extraño pues que su vocación artística se encaminara hacia un medio en el que la luz se expresa principalmente a través de las manos, del tacto en reconocimiento, que tan vegetal de fibras, cordelajes, telas, tejidos y materiales diversos, asoma apenas y apenas delata la fuente. La conversación de Luchy sobre cuerdas e hilos padece de aparente trivialidad, aun aderezados con adjetivos poco comunes. La experiencia de su obra, sin embargo, es siempre objeto de asombro y de sorpresa: no hay transición de la artista a la obra ni del espectador a la obra o viceversa, sino instante transfigurador. La materia asoma desnuda de la trama con ciega e insistente evidencia de posibilidad, en la que la ausencia de agua revela los manantiales de la luz.
Lucía Rodríguez-Valdés nació en Madrid, ciudad en la que teje desde hace
más de veinte años. En 1983 inicia su formación con Aurora Vozmediano,
estudiando más tarde técnicas de tintes naturales sobre textil con Ana Roquero,
y de cartonaje y pintura sobre tela. Una relación completa de su trayectoria artística puede consultarse en la página siguiente.
Para adquisiciones, contacto, etc., se ruega dirigirse por correo electrónico a luchy552@hotmail.com
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