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En la casa de Pedro no hay un sólo muro o estante sin habitar por figurilla, grabado o lienzo, impertérritos mirones de lámparas, libros, amigos y música entre los que pernocta bajo ojos siempre inquisitivos un gran fabulador. La parte de la fábula que no dice deja que la diga su obra y a menudo prodiga de mano en mano un cuaderno cual inquieto alter ego, deseando compartir también aquello que la conversación no alcanza a procurar directamente y con generoso afán pone a disposición de los espacios, interiores y exteriores, como muestra de entrega total.
Pues de algunos lienzos y grabados dan cuenta las páginas anteriores, diremos de su facilidad de palabra, inclemente para con un estado de cosas que ignora deliberadamente lo artístico y lleva a los artífices a conducir la vida en otros aires, a entenderse en pequeños círculos, sin duda a mal vivir en relación con sus contemporáneos. Asoma en el momento más inesperado también el narrador de tiempos y lugares que no existen ya, en los que una naranja era el lujo perfecto del instante, como lo son en la actualidad cada forma y figura, textura y color.
La polémica es parte connatural de Pedro y abunda en sus obras una manera estética polemista, que recorre los objetos ensayando, considerando, repasando, observando qué falta y rehaciendo si es preciso sin cesar. Con polémica igual busca en la conversación la inteligencia del otro y su composición de trato acumula sentimientos, provocación, humor y protección en huracanado ímpetu, logrando el imposible equilibrio que él demuestra magnífica realidad incuestionable.
Hablar de estas cosas, sin embargo, es difícil y así, al solicitarle unas palabras acerca de su obra, nos remitió aquel escrito en el que excepcionalmente trató de reflejar su inquietud sin los colores de la paleta:
Me molesta profundamente el ternurismo, pero he concluido que así nacen mis obras. Por alguna razón me gusta llamarlas así: mis obras, sin petulancia, pero con el mismo orgullo con que miro a mi hija hoy. No son consecuencia de mí. Sólo he intervenido con mi mano y un enorme amor para llegar a generarlas, pero su verdadero origen está en no en mí, sino en nuestro tiempo anterior, en todos aquellos que nos han ido dejando su precioso legado; y su único destino – el de mi obra– es ocupar un espacio en la vida de otras personas que, a lo mejor, llegan a enriquecerse con su presencia.
Y
quienes me dejaron este legado (tan mal administrado, por cierto) fueron
tanto maestros indiscutibles en este arte, como también escritores,
músicos, arquitectos, pensadores... de todos ellos he mamado con
avaricia y de casi nadie he aprendido. Hace tiempo escribía así a mi
maestra en pintura, Carmen Hidalgo de Cisneros:
«Hoy me decías que me conoces.
Tienes, realmente suerte. Yo mismo tengo serias dudas al respecto. Sin
embargo sé que dentro de mí subsiste, a pesar de todo, y, a lo mejor,
gracias a todo, un pintor; como subsiste, también, a pesar y gracias a
todo, un poeta. Tratar de explicarlo resulta tan imposible como
pretender abarcar el aire. Pinto porque algo me hace pintar; es un algo
indefinible y contra lo que no puedo ni quiero luchar. En buena medida
sé que soy pintura en estado latente».
Y, pretenciosamente le decía a continuación:
«Cada día, cuando tomo el tren
para ir a Madrid, en medio de la oscuridad, cuando paso a través de la
noche entre los árboles de Recoletos, cuando veo las figuras tendidas en
los bancos, cuando observo las fachadas de ese anciano Madrid, casi
decrépito, cuando desde la Plaza del Rey veo la geometría casi imposible
de la cúpula pueblerina de San José... entonces mí cabeza pinta y siento
la necesidad de tener entre las manos un trazo urgente de todo. Pero, en
el instante de tomar el pincel, de enfrentarme al lienzo, todas las
imágenes se transforman. Y en ese momento, los trazos urgentes se
metamorfosean en algo mucho más elaborado; en una danza de formas que
pretende retratar lo que llevo dentro, sin saber definirlo».
Sigo suscribiendo cuanto antecede.
Pedro Martínez-Avial nació en 1940 en Madrid, ciudad en cuyas cercanías reside actualmente. Ejerció la profesión de abogado.
Una relación completa de su trayectoria artística puede consultarse en la página siguiente.
Para adquisiciones, contacto, etc., se ruega dirigirse por correo electrónico a pmavial2002@yahoo.es
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