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Fatal huracán,
por qué me robaste los besos que no di;
a dónde los llevaste,
a quién se los has dado.
Después de la tormenta
busqué las ilusiones
al norte del olvido,
allá donde se funden los rumores
y los días azules son,
como los mordiscos,
inexpertos.
Busqué los alegres besos
los tristes, los condenados,
los castos y los lascivos
los dementes, los furtivos,
los tibios y los helados,
los tránsfugas, los legales,
los rastreros y los cálidos.
Busqué los besos robados
y los que me regalaron,
los tiernos, los delatores,
los trémulos, los inertes,
los rápidos e impacientes.
Busqué los besos de fe, los que se dan por creer.
y también los de esperanza esperando...
no sé qué,
y aquellos caritativos,
los que entregas sin pensar porque no te cuestan nada.
A todos los encontré
a todos menos a uno.
Por caridad, busco un beso,
un sólo beso de amor
que es el que se me ha perdido.
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