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Un año más
toqué el límite de las horas,
agoté su existencia,
―Rastro cero―
Reincido en los días que he de vivir, sin contratiempos,
muriendo poco ―si es posible―
en la quietud de la arena,
en los balances blanqueados,
en la enmienda de despropósitos,
en el enigma de estas playas ―desnudas―
en las marchitas grietas del amor.
Reincido en los días que he de celebrar, sin alharacas,
escoger y brindar ―si es necesario―
por los buenos momentos ―tan escasos―
por el trabajo y la salud,
por las preguntas sin respuesta,
por las mentiras y la ausencia,
por los deshechos y las dudas.
Brindar por ti y por mi
―un año más―
y por la exacta razón
de nuestra eterna locura.
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