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Como un gigantesco nadador,
adorador de la Cruz del Sur tachonada de diamantes,
Leviatán boga jadeante hacia lo invisible.
Las luces terrestres y amarillas quedan suspendidas en el vacío frente
al velo salpicado de agujeros y rendijas por donde se cuelan los brillos
estelares.
Olvidada,
como las conchas pisadas en aquel mar,
permanezco en la estación de los pantanos.
Como una medusa,
perezosa y débil.
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