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Cómo adivinar, a las puertas de Octubre,
si llegó puntualmente el equinoccio.
Cómo preguntarle al Sol si no se detuvo,
ni siquiera un instante, a su paso por el Ecuador.
Cómo estar segura de si, en tres días,
los días fueron exactamente iguales a las noches.
Cómo saber entonces, para poder huir,
si llegarás a tiempo
de llenarme los ojos de lluvias torrenciales
y el alma de hojas muertas. |
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