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Asunto
Padre habló una vez
con la voz baja de un regocijo claro:
éste es mi hijo
No meció, ni cantó
no hay traza que marque el territorio
de un paraíso original
ni juegos
hurtados a la siesta
con él
o llanto sobre lápidas
por la contingencia de las flores
Tampoco importan los relatos de madre
Las madres no anudan: ahorcan
hablan para velar
dictaminan destinos
con la inefable gracia
y el enfermante equívoco del:
Tú lo eres todo para mí
Madre supo olvidarme
volver los ojos
traicionar
La muerte de padre es un invento de la rotativa
una sucesión de caracteres tipográficos
y datos medianamente coincidentes:
su nombre, su edad, un puntual destiempo
detenido para siempre
en el tablero de una ciudad casi al borde del mar
No hay parte policial, ni cuerpo que reconocer
ningún registro más que aquel periódico
que ya no está
Yo no nací
Fui escrito en una esquela
que pasó la estricta vigilancia del penal
el mismo día del operativo
Acaba de llegar. Sólo le falta un nombre
Padre no fue arrestado
Aún hoy miro el papel amarillento
escrito con finos caracteres en tinta azul:
Fui conducido a la unidad catorce
Te hago llegar estas líneas
gracias a la generosidad de un camarada
y más abajo la fecha de todos mis cumpleaños
Y en una hoja quebradiza:
Yo conozco la soledad de un hombre
tras los muros y el ansia por vivir.
Aquí sólo me consuela saber
que en la próxima visita
traerás al niño pues ya me reconoce.
Quizás siempre sea un enigma para ti
pero no para él. Lo veo en sus ojos.
Él sabe quién soy,
sabe cuál es mi luz
Dicen que al tiempo sacaron a padre
de su insomnio, que cumplí un año junto a él
—las fotos lo atestiguan—,
que emigró a Canadá
Recuerdo sus tarjetas
El viaje de padre es una novela de aventuras
escrita por las mujeres de la casa
con motivo de cualquier festividad
Aún guardo esas ficciones de infancia
en una caja azul
Los años me han vuelto agradecido con los gestos
que me inventaron una historia
Padre nunca se fue
¿De qué color es el temblor de la verdad?
Un día ha de haber muerto
en alguna huelga general
o en un bar con billares,
mirando el mundo de la pared de enfrente
soñando una bandera
que alguna vez pudo besar
Padre nunca murió
su voz son 20 cartas desde la celda
12 fotos conmigo
3 poemas
y yo.
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