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Oráculo
Hace tiempo que di con tu espanto
caído en el hueco de la hierba flexible
con los dientes en alto, tus agraciadas bestias,
padre,
y el correcto ángulo de tu palma justísima,
la verdad del grito con que tu prole ensaya,
en intramuros,
de sus cuerdas la afinación perfecta.
Di con el brillo opaco de tu emblema
cómo se pierde la partida
mientras se dobla el precio
del cálido exterminio.
Cuando tú pasas
nada pasa.
Cruje la niña.
Apenas.
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