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Patricia Boero

Poemas

 

 



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Abdicación del cielo

 



Ahora duele.
Ahora. Aquí.
Duele.


Aquí donde el pastor llamaba a la plegaria
de corderos dulcísimos,
su nombre, su nombre desbordado
de acequias y desiertos
donde ya no estaremos.


Ya no estaremos allí las muchas
las buscadas perpetuas inconstantes
discípulas del sueño.
Aquí, de pie, sobre su largo incendio
la ciega lengua duele.


Sin nombre y sin edad reunimos las palabras
dadoras los vestigios que edificaron líneas
temblorosas ardientes.
Fuimos hasta el error las múltiples
presencias de neblinas y sábanas
el caballo en el polvo recostando su lumbre
la muerte enamorada de la hiedra en el muro
el vapor destrozado de un aliento de siglos
las perfectas creyentes blasfemas
y las otras.

Por eso no estaremos donde la mano alienta
su altar de sol y espuma
su blanco altar de noches marcadas
por la arena
ni allí donde el pastor llamaba a la plegaria
de corderos dulcísimos,
perdidos
sino aquí.

Aquí.

Don de la sombra.



 

 
 

 



 


 

 

[3] PATRICIA BOERO - POEMAS

 

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