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Oculto entre las hojas
Soy el tenzo
hago el hielo, la hoguera
el vibrante deseo de las bocas.
Libro un diestro combate
contra la cifra exacta
de la muerte.
Persevero en sus huecos,
disminuyo
hasta rozar al animal oscuro
del antiguo jardín
la niebla luminosa.
Conozco el hambre
elemental, la sed callada
y el puntual desconcierto
de los hombres.
Soy el tenzo
y traiciono.
Abrí hacia el cielo
el pecho de mi último señor
le di a beber el agua del soldado
un suelo de arrozal
donde no se posaran
las aves migratorias
con ajenos decretos
y mi perdón magnánimo
hundí el cuchillo
hasta alcanzar su verde corazón
y vi saltar mi sangre retenida
en el perímetro
de vuestras prescripciones
yo fui el ajeno
su hermano
su testigo.
El tajo eran mis ojos.
Aún duelen en mi carne
las rosas que comimos
las flores que aguardaron
la estación de los justos
y vivieron cercadas
en el huerto
por nuestro miedo
a la belleza.
Soy el tenzo
y desnudo
mi naturaleza verdadera
ante vosotros
mis fiscales
mis árbitros purísimos
mis reincidentes muros.
No espero en vuestra luz
sino en aquella herida.
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